jueves, 10 de junio de 2010

Soneto LXVI

No te quiero porque te quiero
y de quererte a no quererte llego
y de esperarte cuando no te espero
pasa mi corazón del frío al fuego.

Te quiero sólo porque a ti te quiero
te odio sin fin, y odiándote te ruego,
y la medida de mi amor viajero
es no verte y amarte como un ciego

Tal vez consumirá la luz de enero,
su rayo cruel, mi corazón entero
robándome la llave de un sosiego.

En esta historia sólo yo me muero
y moriré de amor porque te quiero,
porque te quiero amor, a sangre y fuego.


Pablo Neruda,
Cien sonetos de amor.
Las cosas no pasan porque sí, y yo sé que si te amo, por algo es. A lo mejor fue el destino el que te puso en mi camino, y hace que hoy te ame así, locamente.
Te amo. Mi amor por vos nunca va a perecer, y si lo hace, ruego que sea en un lejano futuro, para poder vivir el presente, con vos en mi vida.
Infinitas gracias, Dougie Poynter. Sos la luz de mis ojos, el sonido que opaca ese silencio tan tenebroso, el guía de mi camino.
Te amo, TE AMO.

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