Tantos momentos de felicidad
Tanta caridad tanta fantasía
Tanta pasión tanta imaginación
Y tanto dar amor hasta llegar el día
Tantas maneras de decir te amo
No parece humano lo que tú me das
Cada deseo que tú me adivinas
Cada ves que ríes rompes mi rutina
Y la paciencia con la que me escuchas
Y la convicción con la que siempre luchas
Como me llenas como me liberas
Quiero estar contigo si vuelvo a nacer
Le pido a dios que me alcance la vida
Y me de tiempo para regresar
Aunque sea tan solo un poco de
Lo mucho que me das
Le pido a dios que me alcance la vida
Para decir te
Todo lo que siento gracias a tu amor.
El sentimiento de que no soy yo
Y que hay algo más cuando tú me miras
La sensación de que no existe el tiempo
Cundo están tus manos sobre mi mejillas
Como me llenas como me liberas
Quiero estar contigo si vuelvo a nacer
Le pido a dios que me alcance la vida
Y me de tiempo para regresar
Aunque sea tan solo un poco de
Lo mucho que me das
Le pido a dios que me alcance la vida
Para decirte
Todo lo que siento gracias a tu amor.
Que me da la luz
Que hace despertar
Que me aleja de la oscuridad
Que me llena de calor el mundo
Para que no pierda el rumbo
Le pido a dios que me alcance la vida
Y me de tiempo para regresar
Aunque sea tan solo un poco de
Lo mucho que me das
Le pido a dios que me alcance la vida
Para decir te
Todo lo que siento gracias a tu amor.
martes, 4 de septiembre de 2012
lunes, 27 de agosto de 2012
La Pasión. El Secreto de sus Ojos.
Espósito llega a buscar a Sandoval a su bar habitual, ahí lo encuentra con las cartas que el sospechoso le escribió a su madre.
Espósito: Ya no sólo te escapás para mamarte, ahora también te robás las pruebas.
Sandoval: Ya está todo bajo control, Benjamín.
Espósito: Mirá si a Irene se le ocurre leer el expediente?
(Espósito intenta quitarle las cartas a Sandoval)
Espósito: ¡Suelte, Carajo! ¿Qué está haciendo, se volvió loco?
Espósito: Vámonos...
Sandoval: Sentate vos un segundo. Sentate y relajate. ¿Sabés por qué no lo podemos encontrar, Benjamín? Porque somos dos boludos... Mirá: 12 cartas, 31 folios,
5 trabajos... No, esto ya te lo leí.
Espósito: Vámonos.
Sandoval: No. No paré de pensar un segundo... La cabeza me explota, Benjamín. Yo me puse a preguntar. ¿Cómo es posible que no lo podamos encontrar a este tipo? Siempre se nos hace humo, ¿dónde está? Y se me ocurrió pensar en los tipos, pero en todos los tipos, no en este tipo en especial, sino...
Espósito: “Los tipos”, sí.
Sandoval: Eh, ahí está. En “el Tipo”... El tipo puede hacer cualquier cosa para ser distinto... pero hay una cosa que no puede cambiar, ni él, ni vos, ni yo, nadie. Mirame a mí. Soy un tipo joven... tengo un buen laburo, una mina que me quiere... y como decís vos, me sigo cagando la vida viniendo a tugurios como éste. Más de una vez me dijiste: “¿Por qué estás ahí, Pablo, qué hacés ahí?”... ¿Y sabés por qué estoy, Benjamín? Porque me apasiona. Me gusta venir acá, ponerme en pedo, cagarme a trompadas si alguien me hincha las pelotas, me gusta. Y vos lo mismo, Benjamín. Vos no pod-, no hay manera de que te puedas sacar de la cabeza a Irene. Y la mina tiene más ganas de casarse que Susanita. Debe tener más de 37 revistas de trajes de novia arriba del escritorio. Se comprometió con fiesta y todo, pero vos... seguís esperando el milagro, Benjamín. ¿Por qué? (Espósito baja la mirada) Vení. (Se acercan a la barra en donde un grupo de comensales bebe) ¿Qué tal Escribano, cómo le va?
Escribano: Qué dice, ¿cómo está?
Sandoval: Acá le traje al amigo del que le había hablado: Espósito. El Escribano Andretta, Escribano en serio, mi asesor técnico.
Escribano: Ahí le doy una tarjeta. (Se la extiende a Espósito)
Sandoval: Vamos con la primera carta de nuestro querido amigo Gómez.
...
Sandoval: “Te juro que con lo que llovió quedé peor que Oleniak la vez aquella”. Escribano, por favor:
Escribano: Juan Carlos Oleniak, debutó en Racing en el año 60... en el 62 pasó a Argentino Juniors, en el 63 volvió a Racing. En un clásico con Sandoval Lorenzo, le dieron un empujón... lo metieron de cabeza en el foso. Salió todo empapado.
Sandoval: Ah, una cosa seria. Acá lo llamamos Platón, porque vive de La Academia. “Yo te voy a traer vieja, y vamos a ser flor de yunta... no es lo mismo Anido, que Anido con Mesías”... Doctor:
Escribano: Anido y Mesías, backs del Racing Campeón del '61... Negri al arco, Anido y Mesías, Blanco, Piani y Sachi, Corbata, Pisutti, Mansilla, Sosa y Belén.
Sandoval: “quedate tranquila vieja, en eso soy como Manfredini y no como Babastro”. Escribano:
Escribano: Pedro Valdemar Manfredini... Se lo compraron a los mendocinos por 2 pesos y resultó ser un jugador extraordinario para su época... ¡Increíble! Julio Babastro, puntero derecho jugó sólo dos partidos entre el 62 y el 63 sin abrir el escor.
Sandoval: Cito: “Yo no quiero terminar como Sánchez”, ¿a qué se refiere
“como Sánchez”, doctor?
Escribano: No, seguramente se está refiriendo al guardameta Ataulfo Sánchez, eterno suplente del gran Negri... jugó solamente 17 partidos entre el 57 y el 61.
Sandoval: Escribano, ¿qué es Racing para usted?
Escribano: Bueno, una pasión, querido.
Sandoval: ¿Aunque hace nueve años que no sale campeón?
Escribano: Una pasión es una pasión.
Sandoval: ¿Te das cuenta Benjamín? El tipo puede cambiar de todo: de cara, de casa, de famila, de novia, de religión, de Dios... pero hay una cosa que no puede cambiar, Benjamín... no puede cambiar... de pasión.
Espósito: Ya no sólo te escapás para mamarte, ahora también te robás las pruebas.
Sandoval: Ya está todo bajo control, Benjamín.
Espósito: Mirá si a Irene se le ocurre leer el expediente?
(Espósito intenta quitarle las cartas a Sandoval)
Espósito: ¡Suelte, Carajo! ¿Qué está haciendo, se volvió loco?
Espósito: Vámonos...
Sandoval: Sentate vos un segundo. Sentate y relajate. ¿Sabés por qué no lo podemos encontrar, Benjamín? Porque somos dos boludos... Mirá: 12 cartas, 31 folios,
5 trabajos... No, esto ya te lo leí.
Espósito: Vámonos.
Sandoval: No. No paré de pensar un segundo... La cabeza me explota, Benjamín. Yo me puse a preguntar. ¿Cómo es posible que no lo podamos encontrar a este tipo? Siempre se nos hace humo, ¿dónde está? Y se me ocurrió pensar en los tipos, pero en todos los tipos, no en este tipo en especial, sino...
Espósito: “Los tipos”, sí.
Sandoval: Eh, ahí está. En “el Tipo”... El tipo puede hacer cualquier cosa para ser distinto... pero hay una cosa que no puede cambiar, ni él, ni vos, ni yo, nadie. Mirame a mí. Soy un tipo joven... tengo un buen laburo, una mina que me quiere... y como decís vos, me sigo cagando la vida viniendo a tugurios como éste. Más de una vez me dijiste: “¿Por qué estás ahí, Pablo, qué hacés ahí?”... ¿Y sabés por qué estoy, Benjamín? Porque me apasiona. Me gusta venir acá, ponerme en pedo, cagarme a trompadas si alguien me hincha las pelotas, me gusta. Y vos lo mismo, Benjamín. Vos no pod-, no hay manera de que te puedas sacar de la cabeza a Irene. Y la mina tiene más ganas de casarse que Susanita. Debe tener más de 37 revistas de trajes de novia arriba del escritorio. Se comprometió con fiesta y todo, pero vos... seguís esperando el milagro, Benjamín. ¿Por qué? (Espósito baja la mirada) Vení. (Se acercan a la barra en donde un grupo de comensales bebe) ¿Qué tal Escribano, cómo le va?
Escribano: Qué dice, ¿cómo está?
Sandoval: Acá le traje al amigo del que le había hablado: Espósito. El Escribano Andretta, Escribano en serio, mi asesor técnico.
Escribano: Ahí le doy una tarjeta. (Se la extiende a Espósito)
Sandoval: Vamos con la primera carta de nuestro querido amigo Gómez.
...
Sandoval: “Te juro que con lo que llovió quedé peor que Oleniak la vez aquella”. Escribano, por favor:
Escribano: Juan Carlos Oleniak, debutó en Racing en el año 60... en el 62 pasó a Argentino Juniors, en el 63 volvió a Racing. En un clásico con Sandoval Lorenzo, le dieron un empujón... lo metieron de cabeza en el foso. Salió todo empapado.
Sandoval: Ah, una cosa seria. Acá lo llamamos Platón, porque vive de La Academia. “Yo te voy a traer vieja, y vamos a ser flor de yunta... no es lo mismo Anido, que Anido con Mesías”... Doctor:
Escribano: Anido y Mesías, backs del Racing Campeón del '61... Negri al arco, Anido y Mesías, Blanco, Piani y Sachi, Corbata, Pisutti, Mansilla, Sosa y Belén.
Sandoval: “quedate tranquila vieja, en eso soy como Manfredini y no como Babastro”. Escribano:
Escribano: Pedro Valdemar Manfredini... Se lo compraron a los mendocinos por 2 pesos y resultó ser un jugador extraordinario para su época... ¡Increíble! Julio Babastro, puntero derecho jugó sólo dos partidos entre el 62 y el 63 sin abrir el escor.
Sandoval: Cito: “Yo no quiero terminar como Sánchez”, ¿a qué se refiere
“como Sánchez”, doctor?
Escribano: No, seguramente se está refiriendo al guardameta Ataulfo Sánchez, eterno suplente del gran Negri... jugó solamente 17 partidos entre el 57 y el 61.
Sandoval: Escribano, ¿qué es Racing para usted?
Escribano: Bueno, una pasión, querido.
Sandoval: ¿Aunque hace nueve años que no sale campeón?
Escribano: Una pasión es una pasión.
Sandoval: ¿Te das cuenta Benjamín? El tipo puede cambiar de todo: de cara, de casa, de famila, de novia, de religión, de Dios... pero hay una cosa que no puede cambiar, Benjamín... no puede cambiar... de pasión.
lunes, 21 de mayo de 2012
Tropezarse. Caer. Levantarse sin llorar. Seguir.
Uno tras otros los tropezones, no chiquitos, sino tan grandes que son caídas. Una tras otras las veces que nos levantamos sin decir nada, y seguimos adelante. Una tras otra la decepción, uno tras otro el dolor. Más días pasan, y al contrario de lo que pensábamos, más sufrimos. Cada vez más, mirás y decis: faltan 6, faltan 5, faltan 4. Sí, 4. Y no hacemos nada. Y seguimos dejando atrás los errores, para volverlos a cometer al día siguiente. Y seguimos sufriendo como nunca. ¿Todo por qué? Por amor. ¿Quién me mandó a mi?-Es la pregunta. ¿Quién mierda me mandó a mi a estar en un lugar rodeada de 60.000 personas que se alegran al mismo tiempo que yo, y que se ponen mal conmigo?. ¿Quién me mandó a mi a que me tengas toda la semana pensando en vos? ¿Porqué? ¿Por qué me levanto a la noche casi llorando pensando en los posibles finales para esta historia? ¿Y qué puedo hacer yo por vos, viéndote en tu decadencia, en el peor momento de tu historia? ¡Nada!. Y eso duele. Duele mucho. Mucho más que el empate en los últimos minutos. Cuando pensaba que podía estar tranquila una semana, se me vino abajo el mundo. Y nos pasó lo mismo a todos. No es justo.
Pero vuelvo a decir... ¿qué podemos hacer? "Nada. Si somos de palo, somos de afuera". Pero somos el afuera que compone ese adentro. Sin afuera, no hay adentro. Podemos levantarnosotra vez sin quejarnos, sin llorar, aguantando el dolor hasta el fin, sin medir consecuencias de las locuras que comentemos, o podemos dejarte solo en el final de esto que recorrimos juntos, con alegrías y tristezas. Esa, para mi, no es una opción.
Entonces seguiremos, una vez más, levantándonos de las cenizas, renaciendo cada sábado, para volver a morir rato después, ganés o pierdas, porque sin verte somos nada. La nada misma. Y seguiremos pase lo que pase, queriendo verte cada día mejor, y haciendo lo que podemos para lograrlo. Y conseguiremos ver tus glorias y tus auges. Y aunque sigas tropezando y cayendo, nos levantaremos sin llorar, y seguiremos, hasta el fin de los tiempos.
Pero vuelvo a decir... ¿qué podemos hacer? "Nada. Si somos de palo, somos de afuera". Pero somos el afuera que compone ese adentro. Sin afuera, no hay adentro. Podemos levantarnos
Entonces seguiremos, una vez más, levantándonos de las cenizas, renaciendo cada sábado, para volver a morir rato después, ganés o pierdas, porque sin verte somos nada. La nada misma. Y seguiremos pase lo que pase, queriendo verte cada día mejor, y haciendo lo que podemos para lograrlo. Y conseguiremos ver tus glorias y tus auges. Y aunque sigas tropezando y cayendo, nos levantaremos sin llorar, y seguiremos, hasta el fin de los tiempos.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

