miércoles, 2 de septiembre de 2015

Sobre las almas que andan tristes por ahí

Son miles de almas las que vagan por la ciudad. Miles de almas tristes disfrazadas de sonrisas contagiosas. Yo era una de ellas hasta que me robaron esa sonrisa. Me la robaste. Ahora ninguna de las otras sonrisas contagiosas me contagia, soy inmune, estoy vacunada.

Esas sonrisas guardan mucho dolor que no se expresa con palabras, guardan angustia y temor. Esas sonrisas piden a gritos que alguien las desenmascare, que alguien las escuche y que les permita expresar el dolor que sienten. La vida va a mil, tan a mil que no hay ni tiempo para sentirse mal porque el show debe continuar.

Hoy esa sonrisa yo no la tengo. Tal vez te la llevas vos con cada palabra y sobre todo con cada silencio, porque el silencio duele, y si es tuyo mucho más. Esa sonrisa que esconde tristeza, o mejor dicho, ese dolor disfrazado de mueca alegre se hizo una constante en mi vida hace años, y ya no puedo disfrazarlo mas. Hoy elijo estar triste y me lo permito, es la única forma de superar, y crecer.

Te necesito como al aire o más, porque vos si que no tenes reemplazo, y creo que eso es amor de verdad, ojalá algún día puedas entenderlo. Ojalá algún día puedas amarme como yo a vos, con esta locura vehemente, con estas ganas locas de ser tuya para siempre. Ojala también seas uno de los que lea esto, es una ilusión que tengo que dudo que se realice, pero al fin y al cabo de ilusiones vivimos las almas tristes. Juro volver a recuperar la sonrisa, pero una que no esconda dolor, pero hoy no. No elijo vivir sin vos, no elijo estar feliz. Hoy, hoy elijo la tristeza sin disfraz.

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